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ANSIEDAD Y DEPRESIÓN LOS EFECTOS MÁS COMUNES EN NIÑOS Y ADOLESCENTES TRAS EL COVID-19

La doctora Ana Luisa Infante, que se encuentra en el proceso de formación del Programa Becas Maule, llamó a poner atención en los síntomas que pueden generar las niñas y niños ante la pandemia.

La doctora Ana Luisa Infante, especialista en formación en psiquiatría infantil y adolescencia

médico en formación del Programa Becas Maule, señaló que los síntomas que más aumentaron fueron “estar triste”, “falta de ganas”, “cambios en el apetito” y “problemas para dormir”.

Ya van más de 420 días de pandemia en el país y todas las familias, y en especial los más pequeños se han visto afectados por no poder realizar sus rutinas diarias que ejecutaban con normalidad.

Para la médico cirujano, especialista en formación  en psiquiatría infantil y adolescencia Ana Luisa Infante, durante el primer año de la pandemia, los investigadores se enfocaron en estudiar las características del virus, las consecuencias en la salud física de las personas que contraen la enfermedad, así como los grupos de riesgo, las medidas de prevención, los tratamientos más adecuados para prevenir la muerte y toda la información que se nos transmite a diario en los medios de comunicación.

Los periodos de la infancia y la adolescencia son fundamentales en el desarrollo del ser humano, ya que se adquieren diversas herramientas sociales además de habilidades de aprendizaje, memoria, concentración, capacidad de decisión, entre otros, indicó la doctora del Programa Becas Maule. “Llevamos un año en que los niños no han tenido la oportunidad de asistir al colegio, compartir con compañeros y algunos incluso sin poder compartir ni ver a sus familiares más cercanos. Los efectos de la pandemia y de las medidas de distanciamiento social en la salud mental de niños, niñas y adolescentes han generado cada vez mayor interés y se han realizado diversos estudios a nivel mundial que hablan de aumento de síntomas ansiosos, depresivos, así como alteraciones en el comportamiento de la población infantojuvenil”.

Agregó que “un estudio reciente realizado en niños de 4 a 11 años en Chile habla de un aumento importante de los síntomas relacionados a la salud mental de los niños y niñas. Los síntomas que más aumentaron fueron “estar triste”, “falta de ganas”, “cambios en el apetito” y “problemas para dormir”. Otros síntomas que se detectaron durante la pandemia fueron mayor irritabilidad, mal genio o no obedecer instrucciones. En la población adolescente también se han detectado aumento de síntomas depresivos, síntomas ansiosos incluso mayores síntomas de estrés postraumático”.

ACTIVIDADES ESTRUCTURADAS

Dentro de las recomendaciones que se han entregado para mitigar el impacto psicológico negativo de la cuarentena en niños y adolescentes, están procurar brindar información clara sobre lo que pasa a nivel nacional y explicarles a los niños los objetivos de estar confinados en el hogar de manera apropiada a la edad, estando disponibles a responder preguntas y dudas que puedan tener con respecto a la pandemia.

La doctora Infante recomienda realizar actividades estructuradas y respetar ciertos horarios de forma que se puedan generar rutinas en el hogar para las actividades básicas como es comer, dormir, para las actividades académicas y para las actividades recreativas. “Se debe permitir y tolerar el uso de internet y la televisión, evitando tener la televisión siempre prendida y monitorizar el uso de las redes sociales o de los dispositivos electrónicos. Además de reducir la cantidad de tiempo de pantallas enfocado en el evento para disminuir la confusión, el miedo y la preocupación. Es importante también promover el contacto virtual con familiares, compañeros de clase, amigos y profesores a través de internet y el teléfono para disminuir los sentimientos angustiosos de aislamiento y frustración”.

Agregó que “es importante observar la aparición de síntomas como cambios en el apetito, trastornos del sueño, irritabilidad, agresión, miedo a estar solo o retraimiento. En este sentido, los familiares, padres y cuidadores pueden acercarse a los centros de salud más cercanos y consultar sobre aquellos síntomas que llamen la atención o generen malestar significativo en los niños, niñas y adolescentes”, recalcó.

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