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SUBALIMENTACIÓN EN CHILE: CRISIS AFECTA A ESCOLARES Y EN REGIÓN DE O’HIGGINS BUSCAN SOLUCIÓN A TRAVÉS DEL RETORNO SEGURO A CLASES

Minutas y planes de acción de concesionarias procuran contrarrestar este escenario

La falta de recursos, agudizada por el arribo del Covid-19 a nuestro país, ha encendido una alarma sin precedentes en los últimos años. Los escolares de la Región de O´Higgins y del país, pertenecientes a los quintiles más vulnerables, han sido perjudicados, principalmente, a causa del cierre de los establecimientos educacionales que les proveían de alimentación sana y permanente. Instituciones nacionales y organismos internacionales pusieron la voz de alerta, señalando que el retorno a clases presenciales es clave para combatir esta crisis alimentaria.

600 mil personas en los últimos tres años han sufrido subalimentación (hambre de forma constante) en la población chilena, mientras que 3,4 millones ha padecido inseguridad alimentaria (dificultad para acceder a alimentos saludables y nutritivos) entre 2018 y 2020. Esta última cifra -en comparación con los 1,9 millones entre 2014 y 2016-, aumentó debido a la falta de dinero o de recursos, según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En este contexto y según datos del Mapa Nutricional 2020 de Junaeb, el 54% de los estudiantes presenta algún tipo de malnutrición por exceso y la obesidad total llega a cifras cercanas al 30% en los primeros niveles educacionales, prekínder, kínder y primero básico. Adicionalmente, el retraso en talla alcanzó en 2020 una prevalencia de un 5,5%. Es por esta causa que organizaciones internacionales como UnicefUnescoFAO e instituciones nacionales como el Ministerio de Educación, Sociedad Chilena de Pediatría, INTA, Junaeb, entre otros, enfatizaron en la importancia de la reapertura de colegios para enfrentar la crisis de alimentación, sedentarismo y desnutrición producto de la pandemia.

La intermitencia de clases presenciales en nuestra región implicó una serie de limitaciones y carencias en la alimentación de niños, niñas y adolescentes (NNA) que recibían beneficios estatales, tales como el Programa de Alimentación Escolar (PAE), encabezado por Junaeb y materializado por sus empresas concesionarias: Soser, Hendaya y Distal, entre otras.

“Esta situación podría deberse en gran parte a que nuestros NNA no han podido ir a la escuela y alimentarse en ella. La necesaria reconversión del PAE que impulsó el Mineduc, con el apoyo de la Secretaría Elige Vivir Sano, permitió contar con una solución de urgencia para seguir llegando a los estudiantes con la entrega de canastas de alimentación con los nutrientes necesarios. Pero la eficacia del Programa de Alimentación (cuyo éxito como herramienta pública en el combate a la malnutrición en Chile es ampliamente reconocida) requiere de la asistencia presencial y para ello las escuelas abiertas”, aseveraron desde Junaeb.

Una de las concesionarias de Junaeb encargada de proveer a casinos de colegios y mediante canastas a los escolares de la Región de O´Higgins adheridos al programa PAE, es Soser, empresa que además de contar con altos estándares y protocolos sanitarios en la manipulación y distribución de alimentos, se enfoca en proporcionar alimentos saludables.

Matías Pizarro, gerente general de Soser, explica que “desde las plantas de almacenamiento se realiza un control de calidad para verificar el estado óptimo de los productos que vamos a entregar, aplicando protocolos de higiene, basados en el uso de alcohol al 70%, que no daña los alimentos. Luego los productos se reúnen y antes de partir a su destino se vuelve a realizar este procedimiento. Una vez en el establecimiento, las manipuladoras de alimentos realizan un tercer sanitizado”.

Marcela Badilla, gerente técnico de la empresa, dice: “El aumento de la malnutrición por exceso crece cada vez más a nivel país, lo cual nos lleva a ver cifras preocupantes en nuestra población chilena; si nos enfocamos en el grupo de preescolares y escolares, vemos resultados muy alarmantes en donde la obesidad y el sobrepeso se hacen presentes en todas las escuelas a lo largo del país, lo cual va de la mano al aumento de las cifras de retraso en el crecimiento”. Agrega que “la falta de recursos económicos y el desconocimiento sobre hábitos alimentarios, lleva a las familias a una mala elección de alimentos, predominando aquellos ultraprocesados, de alto contenido de carbohidratos, azúcares, sodio etc. los cuales son un tanto más económicos y de mayor volumen que hacen creer que serán más saciadores”. En este contexto, la Junaeb ha establecido que tanto los alimentos que se entregarán en los casinos, como las canastas que se han distribuido desde el arribo de la pandemia, deben contar con proteína animal, cereales y vegetales, compuestos básicamente por huevos y productos del mar, como atún y jurel. Estos están siendo complementados con frutas, verduras, arroz, pastas, cereales y leche, contribuyendo con la ingesta completa y equilibrada de los niños y sus familias. Cada canasta entrega provisión para 15 días aproximadamente y en casinos que ya están abiertos las empresas implementan distintas estrategias para presentar los platos de forma atractiva y apetitosa a los niños y jóvenes.

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