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RIESGO LECTOR EN CHILE: EXPERTA LLAMA A ENFRENTAR EL DESAFÍO DESDE LA EDUCACIÓN PARVULARIA

Luego de que un estudio internacional advirtiera que uno de cada cuatro niñas y niños en Chile corre riesgo de no aprender a leer correctamente, María Virginia López explica que las claves para enfrentar esta problemática está en fortalecer la asistencia diaria y las interacciones pedagógicas de calidad que desarrollan el lenguaje y el vocabulario, habilidades fundamentales para aprender a leer.

El estudio internacional “Comprender el riesgo, actuar con urgencia”, elaborado por el Instituto de Evidencia Educativa, dio a conocer una realidad preocupante: el 27% de las niñas y niños de entre 6 y 8 años en Chile presenta riesgo en el desarrollo de la alfabetización inicial. Aunque el país obtuvo el mejor desempeño entre las seis naciones latinoamericanas incluidas en el análisis, el informe advierte que más de 215 mil estudiantes podrían experimentar dificultades para aprender a leer si no se implementan acciones tempranas.

Para María Virginia López, directora de Programas de Fundación Educacional Oportunidad, la respuesta a este desafío comienza mucho antes de primero básico. “Las bases de la lectura se construyen durante los primeros años de vida. El desarrollo del lenguaje oral, del vocabulario y de las habilidades para expresar ideas y comprender el mundo es lo que posteriormente permite que niñas y niños aprendan a leer y comprendan lo que leen”, explicó.

En este escenario, la especialista identifica dos desafíos prioritarios para la educación parvularia: promover una asistencia regular a clases y garantizar que el tiempo que niñas y niños permanecen en los establecimientos se traduzca en experiencias educativas de calidad.

“Cada día de asistencia es clave, porque cada jornada representa nuevas oportunidades para conversar, escuchar relatos, hacer preguntas, incorporar palabras y pensamiento. Cuando una niña o niño falta, pierde experiencias que son fundamentales para su desarrollo y que no siempre pueden recuperarse”, señaló.

Sin embargo, la asistencia por sí sola no es suficiente. López subrayó que la calidad de las interacciones pedagógicas cumple un papel decisivo en el aprendizaje. “Sabemos que las interacciones que amplían el vocabulario promueven preguntas abiertas, desafían el pensamiento y generan conversaciones significativas tienen un impacto directo en el desarrollo del lenguaje, un aspecto clave para el desarrollo de la alfabetización”, afirmó.

La experta enfatizó además que “los primeros seis años son la ventana de mayor desarrollo cerebral en la vida de una persona. Cada conversación, cada lectura compartida, cada momento de juego entre los equipos educativos, familias y un niño o niña. No es solo un buen momento, es una oportunidad de aprendizaje que no vuelve a repetirse”.

Finalmente, López advirtió que la prevención debe ser una prioridad. “Chile no puede llegar tarde. Si queremos disminuir el riesgo lector, debemos intervenir antes de que aparezcan las dificultades. La educación parvularia ofrece una oportunidad extraordinaria para hacerlo, asegurando la asistencia diaria y fortaleciendo la calidad de las interacciones que ocurren en el aula. Ahí comienza realmente el camino hacia una base sólida para la comprensión lectora”, concluyó.

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