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TAEKWONDO COMPITE: UNA JORNADA DONDE EL ESFUERZO, LA AMISTAD Y LA SUPERACIÓN LLEGARON AL TATAMI

Rancagua.- Una verdadera fiesta deportiva y familiar se vivió con la realización del campeonato “Taekwondo Compite”, organizado por el Club Taekwondo Fénix Rancagua y financiado a través de FONDEPORTE, iniciativa que tuvo como principal objetivo brindar una oportunidad de competencia a deportistas que no siempre cuentan con la posibilidad de participar en campeonatos de carácter nacional.

Más allá de las medallas y los resultados, la jornada estuvo marcada por la emoción de aquellos niños, niñas y jóvenes que por primera vez experimentaron la adrenalina de ingresar a un tatami para disputar un combate o demostrar sus conocimientos en poomsae.

El encuentro se desarrolló en un ambiente familiar, donde prevalecieron valores esenciales de las artes marciales como la amistad, el honor, el respeto y la autosuperación. Para muchos de los participantes, el solo hecho de ponerse el uniforme, saludar a su rival y enfrentar sus propios temores ya constituía una victoria.

El orgullo del maestro Eric Valdivia

Uno de los protagonistas de esta jornada fue el Maestro Internacional Eric Valdivia Araya, 7° Dan, referente del Taekwondo Fénix Rancagua, quien acompañó de cerca a sus alumnos durante una experiencia que, según reconoció, estuvo cargada de emociones.

“Pude sentir cada emoción de mis alumnos: el miedo, la ansiedad, el temor al fracaso ante sus padres y ante ellos mismos”, relató Valdivia, destacando que el trabajo realizado clase a clase permitió que los jóvenes fueran capaces de controlar sus temores y enfrentar el desafío.

El maestro recordó especialmente esos primeros segundos sobre el tatami, cuando algunos competidores ingresaron visiblemente nerviosos ante un escenario formal, con jueces federados, sistemas electrónicos de puntuación y todas las exigencias propias de una competencia.

Tanto en el área de combate como en poomsae, los deportistas tuvieron la posibilidad de poner en práctica lo aprendido durante sus entrenamientos. Hubo técnicas fallidas, desplazamientos todavía inseguros y momentos de tensión, pero también la capacidad de ir ganando confianza y aplicar las tácticas de ataque y defensa aprendidas en cada entrenamiento.

Para Valdivia, uno de los momentos más significativos fue observar cómo sus discípulos fueron superando progresivamente sus propios límites.

“Ese combate que esperaron con ansias por ser el primero de su temprana vida se desarrolló con los más altos estándares de honor, puesto que más allá del resultado, terminó con la respetuosa reverencia de los artistas marciales y un abrazo fraterno”, señaló.

El maestro no ocultó su satisfacción por el desempeño de sus alumnos y valoró especialmente el respaldo de sus familias.

“Qué más puedo decir: orgulloso de cada discípulo y agradecido de los padres que me permiten enseñar mi experiencia de vida, el Taekwondo”, expresó Eric Valdivia Araya.

Una competencia que deja enseñanza

“Taekwondo Compite” también permitió demostrar que el deporte puede convertirse en una poderosa herramienta de formación, especialmente cuando se generan espacios para que los deportistas más jóvenes puedan vivir experiencias competitivas sin que el resultado sea el único objetivo.

Desde la organización también expresaron sus agradecimientos a la Corporación del Deporte, por su permanente apoyo; al personal que colaboró durante la actividad; a los apoderados, por el respaldo entregado a los competidores; y al equipo de TENS y kinesiólogos, quienes estuvieron atentos para brindar apoyo y atención ante eventuales lesiones durante la jornada.

Así, el campeonato organizado por el Club Taekwondo Fénix Rancagua cerró una jornada en la que las medallas fueron importantes, pero donde la verdadera recompensa estuvo en ver a cada competidor enfrentarse a sus propios miedos, compartir con sus compañeros y descubrir que cada paso sobre el tatami también representa un paso en su crecimiento personal.

Porque en Taekwondo, como bien lo refleja la experiencia vivida en esta jornada, ganar no siempre significa vencer al rival: muchas veces significa atreverse a entrar al tatami y superarse a uno mismo.

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