Litueche.- Jasmin Acuña, nutricionista del recinto de salud, destaca la importancia de promover hábitos alimentarios saludables desde la primera infancia, fomentando el acceso a una alimentación nutritiva y equilibrada.
Cada 16 de octubre, el Día Mundial de la Alimentación nos invita a reflexionar sobre la importancia de garantizar el acceso a alimentos nutritivos, seguros y suficientes para todas las personas. En Chile, esta fecha también pone de manifiesto una realidad preocupante, la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad, así como la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención desde las primeras etapas de la vida.
Frente a este escenario, Jasmin Acuña, nutricionista del Hospital de Litueche, enfatiza que la alimentación saludable no depende únicamente de la voluntad individual, sino también de las condiciones sociales y económicas en las que viven las personas.
“El presupuesto familiar, el costo de los alimentos, los horarios laborales, el tiempo disponible para cocinar y el acceso a productos frescos son factores que influyen directamente en las decisiones alimentarias. Por ello, entregar recomendaciones nutricionales es fundamental, pero también es necesario generar condiciones que permitan a las familias ponerlas en práctica”, destacó la profesional.
La nutricionista del Hospital de Litueche resaltó que “la formación de hábitos alimentarios comienza durante la infancia, etapa en la que las familias, las personas cuidadoras y los establecimientos educacionales cumplen un papel fundamental en la relación que niños desarrollan con los alimentos. Incorporar frutas, verduras y legumbres a la alimentación diaria, preferir el agua como bebida habitual, ofrecer preparaciones variadas y establecer rutinas de alimentación adecuadas son acciones que contribuyen a una mejor nutrición”.
El sobrepeso y la obesidad son condiciones complejas en las que intervienen diversos factores biológicos, sociales, económicos y ambientales. Reducirlas exclusivamente a una cuestión de voluntad personal puede generar sentimientos de culpa y dificultar la búsqueda de apoyo profesional. Por ello, el acompañamiento nutricional debe priorizar la salud, la calidad de vida y la construcción de hábitos sostenibles, respetando las necesidades y circunstancias particulares de cada persona.
En este contexto, la nutricionista explicó que la asesoría y el acompañamiento profesional son fundamentales para apoyar a las personas y sus familias durante este proceso. “Los profesionales de la nutrición cumplimos un rol esencial en la educación alimentaria, la prevención y el acompañamiento de las familias. Nuestra labor no se limita a entregar pautas de alimentación, sino que también implica escuchar, educar y proponer estrategias que respondan a las posibilidades y necesidades de cada paciente”.
Finalmente, la profesional del área nutricional hizo un llamado a fortalecer el trabajo conjunto entre los equipos de salud, las familias y la comunidad, con el propósito de avanzar hacia una cultura alimentaria que favorezca el bienestar de toda la población “promover una alimentación saludable no significa juzgar cuerpos ni responsabilizar exclusivamente a las personas. Significa educar, acompañar y generar oportunidades para que todas las familias puedan acceder a una alimentación adecuada”, concluyó.
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