Participar en el seminario internacional de iaido realizado en Rancagua constituyó una experiencia profundamente enriquecedora, tanto en el ámbito técnico como humano. La instancia trascendió el carácter de una simple jornada de entrenamiento, consolidándose como un espacio de encuentro entre practicantes de diversos países, unidos por el interés común de aprender, crecer y compartir el camino del budo.
El seminario fue impartido por Andy Sensei y Harry Sensei, provenientes de Reino Unido, ambos con una destacada trayectoria internacional en la disciplina. Su nivel técnico generó una impresión significativa entre los asistentes, no solo por la precisión de sus ejecuciones, sino también por la claridad pedagógica con la que transmitieron cada concepto, siempre acompañada de paciencia y disposición para la enseñanza. La posibilidad de escuchar sus experiencias y recibir correcciones directas fue valorada como una oportunidad formativa de alto nivel.
El evento reunió a practicantes de Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Venezuela, Brasil y México, configurando un ambiente marcadamente internacional. Más allá de las diferencias de estilos o escuelas, predominó un espíritu de respeto, disciplina y marcialidad. La concentración durante las prácticas, el entusiasmo constante y el interés compartido por el aprendizaje fueron elementos transversales durante todo el encuentro.
La organización destacó por su eficiencia, con un desarrollo ordenado y fluido en cada una de las actividades. La coordinación permitió resolver oportunamente cualquier imprevisto, reflejando el compromiso de los organizadores y la colaboración de los participantes.
Fuera del tatami, la convivencia también tuvo un rol relevante. Los espacios de interacción, especialmente durante las comidas y al término de las jornadas, favorecieron el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de vínculos entre practicantes. El ambiente se mantuvo cercano y positivo, sin evidenciar momentos de desánimo, impulsado por una motivación colectiva constante.
El torneo incluido en el programa aportó un componente adicional de aprendizaje. Para varios participantes, el formato resultó novedoso, lo que enriqueció la experiencia. La explicación entregada por los senseis fue clara, y el desarrollo de la competencia se llevó a cabo en un contexto de respeto, formalidad y marcialidad.
Más allá de los aspectos técnicos, el seminario dejó como principal resultado la sensación de haber sido parte de una comunidad diversa, pero cohesionada. La experiencia no solo fortaleció conocimientos en iaido, sino que también renovó la motivación por continuar participando en este tipo de instancias.
El evento contó con la destacada labor del Centro Cultural Sakura como anfitrión, cuya gestión logística fue ampliamente valorada. Asimismo, el apoyo de la Municipalidad de Rancagua y su departamento de deportes resultó fundamental para el desarrollo de la actividad. La participación del grupo folclórico Pañuelos Urbanos aportó un elemento cultural que fue recibido con entusiasmo por los asistentes.
En el ámbito competitivo, se destacó la participación del dojo local de Rancagua, donde el practicante Renato Reyes obtuvo una medalla en un torneo de alto nivel, mientras que el sensei Felipe Perez M. alcanzó la medalla de oro en la categoría de 4° Dan, compitiendo con representantes de distintos dojos y países.
En síntesis, el seminario reafirmó la importancia de estos encuentros para el desarrollo integral de las artes marciales, tanto en lo individual como en lo colectivo, consolidando a Rancagua como un punto de referencia para el iaido en la región.
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