Una jornada cargada de emoción, esfuerzo y orgullo se vivió el viernes 16 recién pasado en el dojo de la Escuela de Karate Okinawa-te de Olivar, donde se realizaron los exámenes de grado de sus alumnos, reafirmando el sólido trabajo formativo que la institución desarrolla en la comuna.
En la instancia, un total de 15 estudiantes fueron evaluados para avanzar en sus respectivos grados: 10 alumnos rindieron examen para cinturón blanco-amarillo, 3 para cinturón amarillo, 1 para cinturón verde y 1 para cinturón café 3er kyu. Cada uno de ellos demostró un alto nivel de preparación física, técnica y mental, superando con éxito las exigencias propias de cada evaluación.
No obstante, el momento más significativo de la jornada fue la obtención del cinturón negro primer dan por parte de Rodrigo Pérez y Martín Orellana, quienes culminaron un proceso de más de 10 años de constante entrenamiento y disciplina. Alcanzar este grado representa uno de los mayores hitos dentro del karate, reservado solo para quienes logran consolidar un profundo dominio técnico y un compromiso permanente con este arte marcial.
La evaluación de los nuevos cinturones negros estuvo a cargo del destacado sensei Ramón Figueroa, 5° dan de la ISSKA Chile, quien sometió a los postulantes a rigurosas pruebas que incluyeron kihon, kata, kumite, defensa personal, bunkai, conocimientos teóricos del karate, primeros auxilios y pruebas de rompimiento, las que fueron superadas exitosamente.
La actividad contó además con la presencia de invitados especiales, entre ellos el sensei César Santibáñez, 2° dan Shotokan, y el sensei Ítalo Torres, 2° dan en Judo, quienes aportaron mayor realce y emotividad a la ceremonia.
Desde la dirección de la escuela destacaron el orgullo de ser parte del proceso formativo de estos nuevos cinturones negros, así como el permanente trabajo que se realiza junto al sensei Óscar Cifuentes para formar no solo deportistas, sino también personas íntegras, comprometidas con los valores del karate.
Finalmente, se valoró el constante apoyo de los padres y apoderados, pieza fundamental en el crecimiento y proyección de la Escuela de Karate Okinawa-te de Olivar, que continúa consolidándose como un referente en la formación de este arte marcial en la región.




