Rancagua.-En una de las salas de la Universidad de O’Higgins, este viernes se realizó el lanzamiento del libro Aferrada a mi balsa, de la escritora rancagüina Gladys Díaz Armijo. La actividad convocó a un numeroso público, que repletó el espacio y participó activamente en un conversatorio con la autora.
El encuentro contó con la presencia del gobernador regional Pablo Silva Amaya y del exministro de Agricultura Esteban Valenzuela Van Treek, quienes acompañaron la presentación de una obra que cruza memoria, testimonio y reflexión histórica.
Durante la jornada, los asistentes no solo presenciaron la presentación del libro, sino que también compartieron un espacio de diálogo con la autora, marcado por la emotividad y el interés por reconstruir una etapa clave de la historia reciente de Chile.
Gladys Díaz Armijo, originaria de Coya, en la comuna de Machalí, es periodista de la Universidad de Chile y sicóloga de la UNIACC. Realizó su enseñanza básica en la Escuela Pública N° 46 de Coya y la educación media en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Rancagua.
Su trayectoria profesional abarca radios, revistas y periódicos, además de una breve incursión televisiva. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) entre 1966 y 1988, integró su Comité Central en uno de los periodos más complejos del país.
Tras el Golpe de Estado en Chile de 1973, pasó a la clandestinidad y se integró a la resistencia contra la dictadura. El 20 de febrero de 1975 fue detenida junto a su compañero, Juan Carlos Perelman, siendo trasladada al cuartel Terranova de la DINA, hoy Parque por la Paz Villa Grimaldi, donde permaneció durante tres meses antes de ser enviada a Tres Álamos.
Su exilio la llevó a ciudades como Hamburgo, Roma, Managua y Buenos Aires, donde desarrolló una activa labor en la defensa de los derechos humanos, denunciando las violaciones cometidas por el régimen chileno. A su regreso, se desempeñó como académica y directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad ARCIS.
Aferrada a mi balsa nace precisamente de su experiencia en Villa Grimaldi. Se trata de una obra gestada a lo largo de cinco décadas, que da cuenta del dolor de la represión, pero también de la capacidad de sobreponerse y mantener viva la esperanza. Un testimonio que, desde la memoria personal, dialoga con la historia colectiva.





