Rancagua.- El 28 de abril se conmemora el Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo, una fecha que llama a respetar y promover el derecho fundamental a un entorno de trabajo seguro y saludable. Durante mucho tiempo la conversación sobre seguridad laboral se concentró en evitar accidentes físicos, lo que sigue siendo fundamental; pero hoy también debemos prestar atención a los factores psicosociales que influyen de manera directa en la forma en que las personas desarrollan sus tareas y repercuten en su salud, seguridad y desempeño laboral.
En la región de O’Higgins, donde actividades como la agrícola, forestal y minera sostienen la vida de miles de familias, el trabajo no se detiene. Las jornadas empiezan temprano y muchas veces terminan tarde, sumado a las exigencias productivas y la presión por cumplir, factores psicosociales que se han ido intensificando con los años e impactan directamente en la salud de las personas.
Tomando al agro como muestra, este sector productivo, fundamental en el desarrollo de nuestra región y el país, nos entrega ejemplos concretos de por qué la seguridad y salud en el trabajo deben ocupar un lugar central durante todo el año. En temporadas de alta demanda, una persona trabajadora puede iniciar su día antes del amanecer, trasladarse largas distancias y enfrentar extensas jornadas laborales a altas temperaturas. Este ritmo implica un desgaste físico importante, pero también una carga mental significativa y que, por cumplir con el trabajo, no siempre se comunica ni mucho menos se aborda.
En ese contexto, factores como la propia temporalidad del trabajo y la incertidumbre sobre la continuidad laboral pueden generar estrés, afectar la concentración y aumentar el riesgo de accidentes. Por ejemplo, una persona fatigada o con sobrecarga mental puede cometer errores en tareas aparentemente fáciles o rutinarias, como el uso de herramientas o el desplazamiento en huertos, lo que evidencia que los riesgos psicosociales y físicos están relacionados y deben ser tratados de manera integral.
Es precisamente ahí donde cobra sentido reforzar el Mes de la Seguridad y Salud en el Trabajo, y donde como Instituto de Seguridad Laboral ponemos a diario nuestros esfuerzos, acompañando desde la prevención a las entidades empleadoras y sus trabajadores, promoviendo la difusión, capacitación y asistencia técnica para la gestión de riesgos psicosociales, con especial foco en sectores con mayor vulnerabilidad y menor acceso a herramientas preventivas.
La prevención es un tema a tratar de manera conjunta. Esto implica responsabilidades claras por parte de las entidades empleadoras y también de las personas que son parte de cada entorno laboral. Por su parte, las entidades empleadoras deben identificar, evaluar y gestionar estos riesgos, mejorando la organización del trabajo, fortaleciendo liderazgos y promoviendo ambientes sanos y respetuosos.
Al mismo tiempo, las personas trabajadoras deben conocer sus derechos. En Chile, el Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, contenido en la Ley 16.744, entrega cobertura en caso de sufrir un accidente laboral o enfermedad profesional y, al mismo tiempo, es una herramienta que promueve la prevención y el acompañamiento a través de acciones enfocadas en disminuir los riesgos laborales.
En un mundo que avanza rápido, el desafío es no dejar a nadie atrás en ese proceso. Trabajar no debería significar enfermarse y ese es el estándar al que debemos aspirar. Como Instituto de Seguridad Laboral, es el compromiso que este mes nos vuelve a recordar.
Por: Guillermo Acuña Muga, director regional Instituto de Seguridad Laboral (ISL) O’Higgins




