Rancagua.- Con la satisfacción de haber vivido una jornada en la que el deporte se transformó en una verdadera experiencia de aprendizaje y crecimiento personal, la Escuela Profesional de Taekwondo Korea Taekwondo Jung Do Kwan desarrolló el pasado sábado 8 de agosto un campeonato en las dependencias del Colegio Marcela Paz de Rancagua.
La actividad reunió a niñas y niños pertenecientes a los ACLE de los colegios Marcela Paz, Moisés Mussa, República Argentina y Don Bosco, además de estudiantes de la propia Escuela Profesional de Taekwondo, quienes protagonizaron una jornada marcada por el entusiasmo, la disciplina y, especialmente, el compañerismo.
El encuentro contempló competencias en las modalidades de poomsae, rompimiento de tablas y combate deportivo, instancias en las que los jóvenes deportistas tuvieron la oportunidad de poner a prueba no solo sus habilidades técnicas, sino también valores fundamentales que forman parte de la práctica del Taekwondo.
Para el maestro Mario Sáinz Díaz, fundador de la escuela y uno de los principales referentes de esta disciplina en la Región de O’Higgins, la jornada dejó un balance especialmente positivo.
“Nos sentimos muy satisfechos de la participación de nuestros estudiantes y de la demostración de coraje y valentía que mostraron”, señaló el maestro, destacando además los avances alcanzados por los participantes.
Uno de los aspectos que mayor satisfacción generó fue comprobar el progreso de estudiantes que, en muchos casos, cuentan solamente con una clase semanal de Taekwondo.
“Si bien, en su mayoría son estudiantes que solo tienen una clase a la semana, mostraron grandes avances”, valoró Sáinz Díaz, poniendo de relieve el esfuerzo y compromiso demostrado por los niños y niñas.
Mucho más que competir
Más allá de los resultados deportivos, el campeonato permitió observar una dimensión especialmente significativa: el proceso formativo que existe detrás de cada estudiante.
En cada combate, en cada poomsae y en cada rompimiento de tablas hubo concentración, nervios, esfuerzo y también alegría. Para muchos de los participantes, enfrentarse a una competencia representó un desafío personal que les permitió superar temores y ganar confianza en sus propias capacidades.
A ello se sumó el permanente respaldo de padres y apoderados, quienes acompañaron a los estudiantes durante la jornada, convirtiéndose en parte fundamental del ambiente que rodeó la competencia.
El compañerismo entre los integrantes de los distintos equipos también fue uno de los elementos destacados del encuentro. Aunque existió competencia sobre el área de participación, fuera de ella prevalecieron el respeto, el apoyo mutuo y la camaradería.
La actividad se desarrolló, además, bajo un estricto marco de disciplina y orden, tanto por parte de los competidores como de sus familias y organizadores, en una muestra del espíritu que busca transmitir el Taekwondo tradicional.
Una escuela con historia en O’Higgins
La jornada adquiere además un significado especial al tratarse de una institución que cuenta con una extensa trayectoria en la formación de practicantes de esta disciplina en la región.
Desde esa perspectiva, el campeonato no solo permitió medir avances técnicos, sino también reafirmar una enseñanza que va mucho más allá del ámbito deportivo.
La concentración, el respeto, la perseverancia, la capacidad de enfrentar los desafíos y el compañerismo forman parte de un aprendizaje que los estudiantes pueden llevar consigo mucho más allá del lugar de entrenamiento.
Así, el encuentro realizado en el Colegio Marcela Paz terminó convirtiéndose en una celebración del Taekwondo y, al mismo tiempo, en una demostración del valor que tiene el deporte como herramienta de formación.
Porque detrás de cada patada, cada movimiento y cada combate existe también un proceso de crecimiento. Y en esta jornada, más que vencedores y vencidos, lo que quedó fue la imagen de niños y niñas felices, fortalecidos por el desafío de competir y orgullosos de haber dado un paso más en su camino deportivo.
Una experiencia que, para la Korea Taekwondo Jung Do Kwan, vuelve a confirmar que el Taekwondo tradicional contribuye a formar personas felices, fuertes y disciplinadas, capaces de enfrentar los desafíos con valentía y respeto.




