Talca.- Cada minuto cuenta frente a un accidente cerebrovascular (ACV). Reconocer sus síntomas y acudir oportunamente a un servicio de urgencia puede influir de manera decisiva en la atención y el pronóstico de quien lo sufre. Así lo demuestra la experiencia de Fernando Toro Valladares, de 50 años, quien el pasado 15 de septiembre sufrió un ACV y llegó al Hospital Regional de Talca (HRT), gracias a la rápida reacción de su familia.
Fernando comenzó a presentar dificultades para mover su brazo derecho y no podía hablar para comunicar lo que le estaba ocurriendo. Ante esta situación, su familia actuó rápidamente y lo trasladó al establecimiento, donde recibió atención médica de urgencia.
“Creo que desde mi casa hasta el Hospital Regional fueron 15 minutos, lo cual fue vital para poder hoy día encontrarme en las condiciones en que estoy y no quedar con ningún tipo de secuela”, relató Fernando, quien hoy destaca la importancia de buscar ayuda sin perder tiempo ante una situación de este tipo.
Su experiencia cobra especial relevancia en el marco del Día Mundial del Ataque Cerebrovascular, que se conmemora cada 29 de octubre, fecha que busca sensibilizar a la población sobre esta emergencia médica y la necesidad de reconocer sus señales de alerta.
El Jefe de Neurología del HRT, Dr. René Meza Flores, enfatizó que el ACV es una patología tiempo-dependiente. “Mientras más rápido sospechemos, actuemos y se realice el traslado, más oportunamente se pueden desarrollar los procesos dentro del hospital y mejores pueden ser los resultados de los tratamientos”, explicó.
¿Cómo reconocer un ACV?
Entre los principales signos de alerta se encuentran la asimetría facial —cuando un lado de la cara se ve caído—, la dificultad repentina para hablar o comprender, y la pérdida de fuerza o destreza en un brazo o una pierna. Estos síntomas pueden aparecer de manera súbita y requieren atención inmediata, incluso si desaparecen al cabo de unos minutos.
Ante la sospecha de un ACV, se debe llamar de inmediato al SAMU, al número 131, y no esperar a que los síntomas pasen. La evaluación en urgencias permite realizar los exámenes necesarios y determinar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Síntomas que desaparecen también son una alerta
Uno de los aspectos que destaca el neurólogo es que algunos síntomas pueden presentarse por pocos minutos y luego desaparecer. Esto puede corresponder a un ataque isquémico transitorio, condición que requiere evaluación médica urgente porque puede advertir un mayor riesgo de sufrir un ACV.
Por ello, la desaparición de la dificultad para hablar, la asimetría facial o la pérdida de fuerza no debe interpretarse como una señal de que el peligro pasó. La consulta oportuna permite evaluar lo ocurrido y determinar las medidas necesarias para prevenir complicaciones.
El Hospital Regional de Talca registra alrededor de 600 egresos anuales por infarto cerebral, lo que equivale a cerca de 50 casos al mes. Esta cifra corresponde a infartos cerebrales y no al total de todos los tipos de ACV. Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo y el tabaquismo.
Desde su experiencia, Fernando también hizo un llamado a no descuidar la salud y a actuar con rapidez frente a las señales de alerta. “Nadie está ajeno a una situación como esta. Es vital controlarse permanentemente y, ante una situación de este tipo, acudir con brevedad a los servicios de urgencia. Eso permite que los profesionales puedan actuar de la mejor manera posible y evitar secuelas en muchas condiciones”, señaló.
Su testimonio refuerza un mensaje fundamental: ante los síntomas de un ACV, cada minuto importa. Reconocer las señales y pedir ayuda de inmediato puede marcar una diferencia en la recuperación.




