Región del Maule.-La actividad, organizada por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (SERPAT), permitió a la comunidad conectarse con las tradiciones del pueblo mapuche pikunche a través de relatos, música, lengua y gastronomía.
En un ambiente de encuentro, aprendizaje y rescate de las tradiciones ancestrales, cerca de 30 familias se reunieron en la Biblioteca Pública del Maule para celebrar el Wiñol Tripantu, en una jornada marcada por el solsticio de invierno y liderada por la sección de Pueblos Originarios y Tribal Afrodescendiente Chileno (SUBPOA) del SERPAT Maule.
La celebración, de carácter gratuito y familiar, comenzó de forma lúdica con dos relatos de cuentacuentos guiados por la educadora tradicional Paz Quidel y el títere “Pangui”. Posteriormente, las niñas, niños y sus familias tuvieron la oportunidad de ejecutar instrumentos tradicionales como el kultrün, la pifilka, la trutruka y la kaskawilla, además de sumarse a bailes propios de la cultura Mapuche. La jornada también contempló una clase introductoria de mapudungun básico, un taller práctico de elaboración de pan amasado y un significativo espacio de matetun, donde las y los asistentes degustaron katutos, sopaipillas y muday, facilitando un diálogo horizontal de saberes junto a la educadora tradicional a cargo.
La elección del espacio donde se congregaron las familias respondió a una estrategia de descentralización y democratización del acceso a la cultura dentro de la capital regional. Al respecto, Alexis Gallardo, encargado de la sección de Pueblos Originarios y Tribal Afrodescendiente del SERPAT Maule, destacó: “La actividad se desarrolló en la biblioteca porque es un lugar céntrico y de fácil acceso donde las familias pudieron conocer y poner en valor la cultura Mapuche. El objetivo principal fue que distintas personas, que habitualmente no tienen cercanía con estos saberes, pudiesen aprender, compartir y tener la vivencia real de lo que significa un wiñol tripantu”.
La recepción de quienes asistieron fue positiva y confirmó el valor de abrir espacios de visibilización de los pueblos originarios, fomentando la apertura de espacios públicos como puntos de encuentro e interculturalidad. Celeste, una de las jóvenes participantes de la jornada, manifestó: “Fue una jornada muy entretenida, porque me gustó mucho aprender más sobre el pueblo Mapuche. Lo que más me gustó fue cuando aprendimos sobre su lenguaje y cuando tocamos los instrumentos; aunque esta vez no me pudo salir el sonido de la trutruka, igual fue muy divertido”.
Por su parte, Viviana González, quien también asistió como público general, enfatizó el impacto social de la iniciativa y la necesidad de replicar estos encuentros: “Fue una actividad maravillosa. Siento que se necesitan muchos más espacios como estos para la niñez y ojalá que se difunda mucho más, sobre todo en niños y niñas que ven vulnerados sus derechos, que es el ámbito en el que yo trabajo. Me gustaron todas las dinámicas porque estaban muy bien preparadas. Aluciné con los instrumentos y el aprender el idioma. Agradezco mucho el haber podido participar de este espacio”, concluyó.




