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LA ÚLTIMA MARCA DE MARCELA PALOMINOS EN EL RELOJ CONTROL DEL HOSPITAL DE PEUMO

La ahora ex funcionaria del establecimiento se desempeñó por 15 años como administrativa de some y bodega.

La jornada del pasado martes 10 de mayo fue la última en la que Marcela Palominos marcó su salida en el reloj control del Hospital de Peumo, y es que a sus 60 años y tras 15 años de servicio se acogió a retiro y sus compañeras más cercanas quisieron hacerle una pequeña despedida.

Fue en 2006 cuando Marcela llegó hasta el hospital por un dato que le dieron de que necesitaban a una persona para el SOME, “llegué un día sin muchas expectativas”, confiesa, quedando seleccionada para el puesto. Los primeros 10 años trabajó a honorarios en el SOME, y en 2016 fue trasladada a bodega.

El director del Hospital de Peumo, Alex Pozo, expresó que “Marcela ha sido un pilar fundamental en el área administrativa, desarrollando últimamente su labor en la bodega del hospital, completando más de 15 años de servicio a la comunidad. Hoy se despide una persona leal, trabajadora, responsable y muy preocupada por el desarrollo del Hospital en la red. Esperamos que la salud la acompañe para disfrutar de su familia, amigos y quienes tienen la oportunidad de compartir con ella, teniendo la tranquilidad que hizo una labor destacada y honesta en la institución, la cual será recordada con mucho cariño”, afirmó.

Para Marcela en tanto, su paso por el hospital “fue bueno porque en el SOME con las chiquillas nos llevábamos súper bien, de ahí pasé a bodega, donde permanecí trabajando durante toda la pandemia porque mi salud me lo permitió. Durante las últimas semanas de trabajo la ahora ex funcionaria explica que se ha dedicado a “hacer lo que tenía que hacer, cumplir con todas mis tareas hasta el último día”.

En relación a las claves para llevar adelante de buena manera el trabajo y las relaciones humanas, Marcela asegura que es fundamental “cumplir con las tareas, y aprender a sobrellevar los distintos caracteres y personalidades de las personas con las que se trabaja, porque al final es como una familia, pasamos gran parte del día juntos”.

Marcela asegura en palabras simples que “me voy feliz”, mientras coloca su dedo en el reloj control para registrar su última marca de salida en el Hospital de Peumo.

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